Skip to main content

Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica"

See other formats


Lección 11: 
Más lecciones en el discipulado 

Para el 15 de marzo de 2008 

Lee: Mateo 14:22-33; Marcos 4:36-41; 6:51, 52; Lucas 8:25; 24:37; Juan 6:19. 

Descubre: ¿Quién es un discípulo? ¿Qué importancia tiene el aprendizaje en el discipulado? ¿Por qué los 
discípulos no confiaron durante la tempestad? ¿No estaba Jesús con ellos? ¿Qué lecciones podemos 
aprender para el discipulado de hoy? ¿Eres un discípulo con miedo? ¿Por qué? ¿Has confiado en las 
promesas de Dios cuando la tormenta llega en tu vida? 

Memoriza y considera: "Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!" 
(Mateo 14:27). 

Pensamiento clave: ¿Por qué a menudo los discípulos de Cristo estuvieron llenos de temor? ¿Qué 
podemos aprender de las advertencias de Jesús acerca de la levadura de los fariseos? ¿De qué modo 
respondemos a los que intencionalmente cierran sus corazones a nuestra testificación? 

Todos los días el Señor Jesús instruye a sus hijos. Les da lecciones prácticas ante las circunstancias de la 
vida diaria, los prepara para desempeñar su parte en aquel escenario más amplio que su providencia les 
ha designado. En el discipulado se requiere un aprendizaje significativo. ¿De que sirve tanta teología, 
sino no conoces realmente a Jesús? ¿Cuáles son las evidencias que conoces a Jesús? ¿Confías en el 
Señor Jesús aún en los momentos difíciles de tu vida? 

Es el resultado de la prueba diaria lo que determina su victoria o su derrota en la gran crisis de la vida. 
Los que dejan de sentir que dependen constantemente de Dios, serán vencidos por el temor y el miedo 
que suscitan constante en el ajetreo de la vida. Podemos suponer ahora que nuestros pies están seguros y 
que nunca seremos movidos. Podemos decir con confianza: Yo sé a quién he creído; nada quebrantará mi 
fe en Dios y su Palabra. Pero Satanás está proyectando aprovecharse de nuestras características 
heredadas y cultivadas, y cegar nuestros ojos acerca de nuestras propias necesidades y defectos. 

Únicamente comprendiendo nuestra propia debilidad y mirando fijamente a Jesús, podemos estar 
seguros. ¿Cuáles son algunas cosas que temes? ¿Cómo puedes aprender a sobreponerte a ellas? Por otro 
lado, ¿hay cosas que deberías temer realmente? ¿Temor a qué o a quién? ¿Por qué? ¿Cuáles son tus 
necesidades, tus temores en este momento? ¿Qué significa tener miedo? ¿Qué significa confiar 
plenamente en Jesús? 

• ¿Cuál es el mensaje central de esta lección? 

• ¿Cómo aplicarías este mensaje en tu vida? 
PROPÓSITOS DE LA LECCIÓN DE ESTA SEMANA 

• Saber cómo Dios, mediante Cristo, ha conquistado todo lo que realmente es de temer. 

• Sentir y nutrir el deseo de hacer que nuestra fe sea central en nuestras vidas. 

• Hacer la decisión de confiar en que Dios nos librará en tiempos de pruebas. 

I. DISCÍPULOS ATERRORIZADOS (Primer incidente) 

• ¿Qué es el temor? ¿Qué significa tener miedo? 

• ¿Has sentido miedo alguna vez? ¿Por qué? 

• ¿De que manera enfrentamos las pruebas? 

• ¿Se preocupa el Señor por los problemas que nos golpean? 

1. Lee Marcos 4:35-41 y responde. 

"Y les dijo aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado. Pidiendo a la multitud, 
le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas. Se levantó una gran 
tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. Estaba en la 



popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que 
perecemos? Sentándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se 
hizo grande bonanza. Dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe? Entonces 
temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento mar le 
obedecen?"(Mar. 4:35-41) 

2. ¿De que manera enfrentamos las pruebas? ¿Se preocupa el Señor por los problemas que nos 
golpean? ¿Por qué a menudo los discípulos de Cristo estuvieron llenos de temor? 

Los tres Evangelios sinópticos registran el relato de la tempestad apaciguada, la curación de los 
endemoniados de Gadara, la curación de la mujer inválida y la resurrección de la hija de Jairo, siempre 
en este mismo orden. 

Como de costumbre, el relato de Marcos contiene muchos detalles gráficos que no son mencionados ni 
por Mateo ni por Lucas. El primero de estos milagros ocurrió la noche después del sermón de Jesús, 
junto al mar, en el cual presentó las parábolas registradas en Mateo 13. Por lo tanto, cronológicamente, 
el apaciguamiento de la tempestad registrado en el Mateo 8 sigue a las parábolas registradas en Mateo 
13. Marcos y Lucas, que siguen un orden más cronológico, colocan estos milagros después del sermón 
junto al mar. 

• Cansado y exhausto por haber pasado muchos días de agotador ministerio público, Jesús cruzó el 
lago para poder descansar y apartarse un poco de las multitudes que lo rodeaban. 

• Grandes multitudes seguían a Jesús dondequiera iba (Mat. 4: 25; Mar. 3: 7; 4: 1), de tal modo 
que a menudo no tenía ni siquiera tiempo de comer (Mar. 3: 20; DTG 300). 

• Mientras cruzaba el lago, vencido por la fatiga y el hambre, Jesús no tardó en quedarse dormido 
(DTG 300-301). Aun para Cristo, ministrar a las necesidades físicas y espirituales de la gente 
exigía el desgaste de fuerzas que debían ser restauradas mediante descanso y alimento. Por esta 
razón el Salvador buscó unas pocas horas de respiro en medio de sus incesantes labores. 

• Según el relato de Marcos, Cristo estaba ya en una barca de pescar, y sencillamente se quedó allí 
sin bajar a tierra para despedir a la gente (Marcos 4: 1, 36). Sin embargo, puesto que Mateo ha 
separado de su contexto el relato de la tormenta en el lago (Mat. 8:18), aparentemente le resulta 
necesario registrar también aquí que Jesús entró en la barca (Mat. 13:2). 

• Con toda probabilidad estaba ya oscureciendo cuando los discípulos alejaron la barca de la costa 
(DTG 300-301). Sin duda esta barca era la que fue puesta a disposición de Jesús (Mar. 3: 9). 
Varias otras barcas dejaron la costa al mismo tiempo para cruzar el lago con Jesús (Mar. 4: 36). 

• "Se levantó una gran tempestad de viento" . La palabra griega seísmos, "sacudimiento", que se 
puede referir tanto a una tormenta como a un terremoto. De esta misma palabra griega se deriva 
la palabra "sismo" o "seísmo". En este texto, la palabra se refiere a la agitación del mar y a la 
terrible fuerza de las ráfagas huracanadas que acosaban a la barca. El mar de Galilea es conocido 
por las tormentas que se levantan casi sin previo aviso. En este caso, los vientos soplaban sobre 
las aguas del lago desde los valles montañosos junto a la orilla orienta] (DTG 301). Esa tarde 
había sido calma, y los discípulos probablemente no habían esperado que pudiera haber 
tormenta. 

• La barca se estaba llenando de agua con tal rapidez que los discípulos perdieron la esperanza de 
poder achicar el agua y salvar la embarcación. Varios de los discípulos eran expertos pescadores 
que habían pasado buena parte de su vida en el mar de Galilea y sabían dirigir una barca en una 
tormenta. Pero en esta ocasión, toda su habilidad y su experiencia no les bastaron. 

3. ¿Por qué Jesús no despierta aun cuando la tormenta era tan grande? 

• Sólo aquí se registra que Jesús durmió. 

• Vencido por la fatiga y el hambre al final de un día cansador (DTG 300-301), Cristo sin duda se 
durmió inmediatamente (Mateo 8:18; Marcos 4:38). 

• Según El Deseado de todas las gentes (p. 301), los discípulos llamaron a Jesús dos veces en la 
oscuridad, pero su voz se perdió ahogada por el ruido de la tormenta. 

• Entonces un relámpago les hizo ver que Jesús todavía dormía, por lo cual vinieron sus discípulos 
"y le despertaron" (Lucas 8: 24). 

4. ¿Por qué estaba tranquilo Cristo ante la tempestad? ¿De qué manera reaccionamos frente a las 
vicisitudes de la vida? 



Asombrados de que pudiera dormir a pesar de la furia del vendaval, y atónitos por lo que les parecía que 
era una falta de preocupación de Jesús por sus desesperados esfuerzos para salvar la barca y sus propias 
vidas, se dirigieron a él con tono de reproche: "¿No tienes cuidado que perecemos?" (Mar. 4: 38). 

• Aunque los discípulos habían visto muchas maravillosas evidencias del poder divino, parecería 
que hasta este momento Jesús no había manifestado su dominio sobre las fuerzas de la naturaleza, 
y posiblemente no se les había ocurrido que pudiera hacerlo. 

• La tormenta se calmó en forma tan súbita como había estallado. Sin duda el silencio de la 
naturaleza fue tan notable e impresionante como lo había sido la inesperada furia de vientos y olas. 

• Cristo no sólo tenía potestad sobre toda clase de enfermedades y sobre la muerte, sino también 
sobre el viento y el mar. 

• Al parecer, los discípulos "se maravillaron" de que las fuerzas de la naturaleza también se 
sometieran a la voluntad de Jesús. Eran testigos oculares de lo que había acontecido (Luc. 1: 2; 1 
Juan 1: 1-2) y ni por un momento pensaron en negar la evidencia de sus sentidos. 

• Cristo había ordenado, y los elementos habían obedecido. 

• Hoy día, algunos que se consideran sabios afirman que esto fue tan sólo una coincidencia, que la 
tormenta de todos modos estaba a punto de calmarse, y que Jesús habló en el preciso momento 
cuando el viento ya había perdido su furia. Sencillamente, les pediríamos que repitieran esta 
"mera coincidencia", sin omitir ningún detalle registrado en el relato bíblico. 

Cada vez que Cristo realizaba un milagro, su reputación estaba en juego. Si hubiera fracasado siquiera 
una vez, como les sucedió a los discípulos al menos en una ocasión (Mat. 17: 16-20), ¿qué habrían 
pensado los hombres de su tiempo, o qué pensarían de él los hombres de hoy? 

5. ¿Jesús esta en medio de tus dificultades? 

Así como Cristo calmó los vientos y las olas del mar de Galilea, así también puede calmar las tormentas 
de la vida que con tanta frecuencia irrumpen en forma violenta e inesperada sobre el alma humana. Con 
demasiada frecuencia la razón por la cual no experimentamos su poder en nuestra vida es porque 
tenemos temor y poca fe. 

II. MÁS TERROR EN EL LAGO (Segundo incidente) 

• ¿Cómo podemos aprender a confiar en Jesús en los tiempos difíciles? 

• ¿Qué significa fijar los ojos en Jesús? ¿Cómo se desarrolla la fe? 

• ¿Contemplas a Jesús todos días? ¿Te has desanimado? ¿Se han desviado tus ojos de Cristo? 

• ¿De qué manera podemos desafiar los retos de la vida? ¿Te has hastiado de la vida? ¿Cuáles 
son las razones? 

1. Lee Mateo 14:22,33; Marcos 6:45- 52 y responde. 

"En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre 
tanto que él despedía a la multitud. Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, 
diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios (Mateo 22,33). 

En seguida hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a Betsaida, en la otra ribera, 
entre tanto que él despedía a la multitud. Y después que los hubo despedido, se fue al monte a 
orar; y al venir la noche, la barca estaba en medio del mar, y él solo en tierra. Y viéndoles remar 
con gran fatiga, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia de la noche vino a ellos 
andando sobre el mar, y quería adelantárseles. Viéndole ellos andar sobre el mar, pensaron que 
era un fantasma, y gritaron; porque todos le veían, y se turbaron. Pero en seguida habló con ellos, 
y les dijo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! Y subió a ellos en la barca, y se calmó el viento; y ellos 
se asombraron en gran manera, y se maravillaban. Porque aún no habían entendido lo de los 
panes, por cuanto estaban endurecidos sus corazones (Marcos 6:45- 52). 

2. ¿Por qué Jesús envía a sus discípulos al otro lado del mar? 

La gente estaba convencida de que Jesús era el Mesías prometido, el Libertador de Israel, la multitud 
estaba decidida a coronarle rey allí mismo. Al percatarse del sentimiento de la multitud, los discípulos 
tomaron la iniciativa y estuvieron a punto de proclamar a Jesús como rey de Israel. Esta acción 
precipitada habría hecho concluir en forma prematura el ministerio terrenal de Cristo. Jesús debió actuar 

3 



con decisión y en forma inmediata a fin de apaciguar el sentimiento popular y dominar a sus propios 
discípulos. 

El Salvador sabia que sus días de ministerio personal en la tierra estaban casi terminados y que pocos le 
recibirían como su Redentor. Con el alma trabajada y afligida, oró por sus discípulos. Ellos habían de ser 
intensamente probados. Las esperanzas que por mucho tiempo acariciaran, basadas en un engaño 
popular, habrían de frustrarse de la manera más dolorosa y humillante. En lugar de su exaltación al 
trono de David, habían de presenciar su crucifixión. Tal había de ser, por cierto, su verdadera coronación. 
Pero ellos no lo discernían, y en consecuencia les sobrevendrían fuertes tentaciones que les sería difícil 
reconocer como tales. Sin el Espíritu Santo para iluminar la mente y ampliar la comprensión, la fe de los 
discípulos faltaría. Le dolía a Jesús que el concepto que ellos tenían de su reino fuera tan limitado al 
engrandecimiento y los honores mundanales. Pesaba sobre su corazón la preocupación que sentía por 
ellos, y derramaba sus súplicas con amarga agonía y lágrimas. 

3. ¿Qué enseño Jesús a sus discípulos en este incidente? 

Los discípulos habían dejado a Jesús descontentos en su corazón, más impacientes con él que nunca 
antes desde que le reconocieran como su Señor. Murmuraban porque no les había permitido proclamarle 
rey. Se culpaban por haber cedido con tanta facilidad a su orden. Razonaban que si hubiesen sido más 
persistentes, podrían haber logrado su propósito. Ese día los discípulos habían presenciado las 
maravillosas obras de Cristo. Parecía que el cielo había bajado a la tierra. El recuerdo de aquel día 
precioso y glorioso debiera haberlos llenado de fe y esperanza. Si de la abundancia de su corazón 
hubiesen estado conversando respecto a estas cosas, no habrían entrado en tentación. Pero su desilusión 
absorbía sus pensamientos. Habían olvidado las palabras de Cristo: "Recoged los pedazos que han 
quedado, porque no se pierda nada". Aquellas habían sido horas de gran bendición para los discípulos, 
pero las habían olvidado. Estaban en medio de aguas agitadas. Sus pensamientos eran tumultuosos e 
irrazonables, y el Señor les dio entonces otra cosa para afligir sus almas y ocupar sus mentes. Dios hace 
con frecuencia esto cuando los hombres se crean cargas y dificultades. Los discípulos no necesitaban 
hacerse dificultades. El peligro se estaba acercando rápidamente. 

• Una violenta tempestad estaba por sobrecogerles y ellos no estaban preparados para ella. 

• Fue un contraste repentino, porque el día había sido perfecto; y cuando el huracán los alcanzó, 
sintieron miedo. 

• Olvidaron su desafecto, su incredulidad, su impaciencia. 

• Cada uno se puso a trabajar para impedir que el barco se hundiese. 

• Por el mar, era corta la distancia que separaba a Betsaida del punto adonde esperaban 
encontrarse con Jesús, y en tiempo ordinario el viaje requería tan sólo unas horas, pero ahora eran 
alejados cada vez más del punto que buscaban. 

• Hasta la cuarta vela de la noche lucharon con los remos. 

• Entonces los hombres cansados se dieron por perdidos. 

• En la tempestad y las tinieblas, el mar les había enseñado cuan desamparados estaban, y anhelaban 
la presencia de su Maestro. 

En el momento en que ellos se creyeron perdidos, un rayo de luz reveló una figura misteriosa que se 
acercaba a ellos sobre el agua. Pero no sabían que era Jesús. Tuvieron por enemigo al que venía en su 
ayuda. El terror se apoderó de ellos. Las manos que habían asido los remos con músculos de hierro, los 
soltaron. El barco se mecía al impulso de las olas, todos los ojos estaban fijos en esta visión de un 
hombre que andaba sobre las espumosas olas de un mar agitado. Ellos pensaban que era un fantasma que 
presagiaba su destrucción y gritaron atemorizados. Jesús siguió avanzando, como si quisiese pasar más 
allá de donde estaban ellos, pero le reconocieron, y clamaron a él pidiéndole ayuda. Su amado Maestro se 
volvió entonces, y su voz aquietó su temor: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!" (DTG 342-344) 

III. LA LEVADURA DE LOS FARISEOS 

• ¿Qué características tiene la levadura que se puede comparar como una doctrina? 
1. ¿Sabes algo? ¿Qué es la levadura? 

• La levadura es una sustancia productora de fermentación que se usaba o se usa para levantar 
diversos tipos de masa. 



La primera referencia bíblica a la levadura está relacionada con la institución de la fiesta de los Panes sin 
Levadura, en vísperas de la partida de los hebreos de Egipto. Durante esta fiesta no se la debía hallar en 
los hogares (Exo. 12:15-20; 13:3-7). 

• No se había de presentar ninguna ofrenda de cereales hecha con ella (Lev. 2:11); debía ser 
comida sin este fermento en un lugar santo (Lev. 6:15-17). 

• Jesús comparó la cualidad penetrante de sus enseñanzas con la acción de la levadura sobre la 
masa (Mat. 13:33; Luc. 13:20, 21). 

• Lo mismo hizo para ilustrar la influencia persuasiva de las doctrinas de los fariseos y saduceos, 
y la mala de Herodes (Mat. 16:6, 12; Mar. 8:15). 

• Pablo, al referirse a la de los judaizantes en su medio, advirtió a los cristianos gálatas que "un 
poco de levadura leuda toda la masa" (Gal. 5:9), y aconsejó a los corintios a limpiarse de la vieja 
levadura y llegar a ser una masa nueva (1 Cor. 5:6, 7). 

2. Lee Mateo 16:1-12 y responde ¿Por qué los fariseos y los saduceos demandaban señal? ¿Cuál 
fue la respuesta de Jesús? 

"Vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo. 
Mas él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene 
arreboles. Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. 
¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis! La 
generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta 
Jonás. Y dejándolos, se fue. Llegando sus discípulos al otro lado, se habían olvidado de traer pan. 
Y Jesús les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos. Ellos pensaban 
dentro de sí, diciendo: Esto dice porque no trajimos pan. Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué 
pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan? ¿No entendéis aún, ni os 
acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres, y cuántas cestas recogisteis? ¿Ni de los siete 
panes entre cuatro mil, y cuántas canastas recogisteis? ¿Cómo es que no entendéis que no fue por 
el pan que os dije que os guardaseis de la levadura de los fariseos y de los saduceos? Entonces 
entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de 
los fariseos y de los saduceos" (Mat. 16:1-12) 

3. ¿Qué significa la levadura de los fariseos y saduceos? 

• La levadura se refiere específicamente a la doctrina de los fariseos y de los saduceos, es decir, a 
sus principios y sus enseñanzas. 

• Así como la levadura leuda toda la masa, así también los principios que una persona adopta 
saturan su vida. 

• La comparación es apropiada, no importa si los principios son buenos o malos. 

• El espíritu, la enseñanza y el carácter de los dirigentes religiosos, revelados en su hipocresía, su 
orgullo, su ostentación y su formalismo, inevitablemente afectarían la vida de quienes los 
estimaran y cumplieran con sus instrucciones. En este caso específico Jesús se refería al espíritu 
de los fariseos y saduceos (Mar. 8: 15), que los había llevado a pedir una señal. Más tarde 
comparó la hipocresía de ellos con la levadura (Luc. 12: 1). 

4. ¿Eran sinceros los líderes con sus preguntas? ¿Sí? ¿No?¿Por qué? ¿No está llena la Biblia de 
señales del cielo? ¿En que radicaba el problema? ¿Cuáles son las lecciones para el discipulado del 
siglo XXI? 

IV. LECCIONES DEL TEMOR 

• ¿Por qué Juan hace tanto énfasis en el temor? ¿Por qué no debemos tener miedo? 

1. ¿Sabes algo? ¿Qué significa la palabra temor? 

"Tener miedo de", "asustar, espantar", "ocasionar temblor, estremecimiento". Hacer que algo o alguien 
se asuste y huya, o corra hacia cierto sitio (Det. 28: 26; Jer. 7: 33; Zac. 1: 21). 

• El concepto de temor, tal como está expresado en la Biblia, cubre un amplio espectro de 
emociones. La fuerza de su gama va desde la preocupación profunda (2 Cor. 11:3; 12: 20; Jud. 
23) hasta el terror abyecto (Mt. 14:26). 

5 



• Ocasionalmente, el temor meramente involucra un sentido de respeto por alguien superior a uno 
(Rom. 13:7; 1 Ped. 2:18; Job 32:6), o por sus padres (Lev. 19:3). Algunas veces describe un 
sentimiento de temor reverente (Isa. 6:5; Luc. 5:26; 7:16). Por lo general, el matiz de pensamiento 
o grado de temor exacto debe determinarse a partir del contexto; pero en la mayoría de los casos el 
"temor" bíblico se aproxima razonablemente al uso español del término. 

A veces la palabra involucra el temor reverencial que el hombre debería sentir por la majestad, el poder y 
la posición exaltada de su divino Hacedor. En este sentido, el término incluiría algunos de los diversos 
grados de respuesta emocional comprendidas en las palabras españolas "reverencia", "respeto", "temor 
reverencial" y "temor"; incluso ocasionalmente puede significar la reacción más extrema del temor 
reverencial mezclado con el terror que un hombre mortal naturalmente sentiría cuando está en la 
inmediata presencia de Dios (He. 12:21; Jue. 6:22, 23) o de los ángeles (Luc. 1:12, 13). Esta clase de 
temor, por supuesto, no debe ser incluida en la emoción dañina que está desacreditada en 1 Juan 4:18, 
sino antes bien la recomendada en las Escrituras (Apoc. 14:7; Job 28:28; Sal. 2:11; 111:10. 

2. ¿Por qué Juan hace tanto énfasis en el temor? ¿Por qué no debemos tener miedo? 

"En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en 
sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor" (1 Juan 4:18). 

Una referencia al temor que es fruto de la cobardía (Rom. 8:15) y no al deseable "temor del Señor" que 
poseen todos los creyentes (Hech. 9: 31; 2 Cor. 5: 11; 7:1). 

• Temor es lo opuesto a "confianza" ( 1 Juan 4: 17), y no debe tener lugar en la mente del cristiano. 

• "El temor que esencialmente es egocéntrico, no tiene lugar en el amor, que en su perfección 
implica una entrega completa del yo. Los dos no pueden existir juntos" 

• El perfecto amor, que se centra en Dios, no puede tolerar un temor servil, y no tiene por qué temer, 
pues "si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?" (Rom. 8:31-39). 

• El que ama verdaderamente no tiene miedo de Dios ni tiene por qué temer las artimañas de los 
hombres (Mat. 10:28; Heb. 13:6). 

• El temor que emana de una vida mal conducida, origina su propio castigo inmediato, además de 
cualquier otra pena que el futuro le pueda reservar (Heb. 10:26-27). 

• "En el amor no hay temor", y por eso el que teme demuestra que aún no ha sido perfeccionado en 
el supremo amor del cual está hablando el apóstol. 

• Afortunadamente puede haber progreso, pues a medida que aprendemos a conocer al Señor, 
comenzamos a amarlo, y nuestro temor obsesivo de un Dios poderoso y vengativo, se transforma 
en un temor "limpio" (Sal. 19:9), que no desea chasquear a un amigo. 

• Mientras más crezcamos en el amor, menos temeremos. 

• Cuando nuestro amor se haya desarrollado perfectamente y esté libre de todo rastro de egoísmo, 
quedaremos liberados del temor servil ante Dios o el hombre. 

• No temeremos a Dios porque sabemos que él es amor. 

• No temeremos al hombre porque sabemos que nuestro amante Amigo no permitirá que nos 
sobrevenga algo que no sea para nuestro bien último, y que él estará con nosotros cuando nuestra 
senda pase por pruebas o peligros (Isa. 43:1-7; Rom. 8:28). 

3. ¿Cuál es la esencia del carácter de Dios? ¿Cuál es el propósito del amor de Dios? (1 Juan 4:8; 
Juan 3:16) 

Dios es amor, el temor es reemplazado por la seguridad y confiadamente nos colocamos en las manos de 
nuestro Padre celestial pues sabemos que él cuida de nosotros (1 Ped. 5: 7). 

• Sólo el Amor podría haber dotado de libre albedrío a sus criaturas, corriendo así el riesgo de 
participar de los sufrimientos que el pecado ha acarreado a la Deidad, a los ángeles y a los seres 
humanos. 

• Sólo el Amor podía haber tenido interés en ganar el alegre servicio voluntario de los que estaban 
en libertad de seguir sus propios caminos. 

• Y cuando entró el pecado, sólo el Amor pudo tener la paciencia y la voluntad para idear un plan 
que permitiera que el universo comprendiera plenamente los hechos básicos del gran conflicto 
entre el bien y el mal, con lo cual quedaba el universo a salvo de cualquier nuevo surgimiento de 



egoísmo y odio. Dios, que es verdaderamente amor, en la guerra contra el pecado sólo puede usar 
la verdad y el amor, mientras que Satanás utiliza astutas mentiras y la fuerza cruel. 

• Sólo el Amor pudo inspirar el plan que permitiría que el Hijo redimiera a la raza humana de la 
culpabilidad y del poder del pecado, primero mediante su vida terrenal, su muerte y resurrección, y 
que después se convirtiera en Cabeza de una raza nueva sin pecado. Dios fue impulsado por su 
misma naturaleza a idear y llevar a cabo este asombroso plan (Juan 3: 16). 

IV. APRENDIZAJE Y CRECIMIENTO EN EL DISCIPULADO 

• ¿Quién dicen los hombres del siglo XXI, que es Jesús? 

• Para usted, ¿Quién es Jesús? 

1. Lee Mateo 16:13-17 y contesta las siguientes preguntas. 

"Viniendo Jesús a la región de Cesárea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen 
los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elias; y otros, 
Jeremías, o alguno de los profetas. El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo 
Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: 
Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre 
que está en los cielos" (Mat. 16:13-17) 

2. ¿Por qué preguntó Jesús a sus discípulos de quién era él? ¿Qué lecciones podemos extraer de 
este episodio para discipulado de hoy? ¿Conoces realmente quién es Jesús? 

Jesús comenzó a hablar de su pasión inminente dirigiendo los pensamientos de los discípulos a sí 
mismo como el Mesías. 

• Al parecer, nunca antes había tratado este tema en forma directa. 

• Era esencial que lo reconocieran como el Mesías antes de que pudieran comprender en sentido 
alguno el significado de su sacrificio en el Calvario. 

• Si sólo fuera reconocido como un maestro "venido de Dios" (Juan 3: 2) o como uno de los 
antiguos profetas resucitado de entre los muertos (Mat. 16: 14), su muerte no podría haber tenido 
más importancia que la de cualquier otro gran hombre bueno. Serviría de ejemplo, pero no sería 
vicaria. No tendría virtud expiatoria. 

• El que quiere hallar la salvación en la cruz del Calvario, debe primeramente reconocer que Aquel 
que pendió en la cruz no fue otro sino el Hijo de Dios, el Salvador del mundo, el Mesías, el Cristo. 

• Solamente si se reconoce a Jesús de Nazaret como Mesías, se tiene la base para comprender y 
apreciar la cruz en su verdadera perspectiva. Por supuesto, Jesús sabía perfectamente lo que la 
gente pensaba de él. 

• Jesús conocía también el concepto erróneo que tenían de la naturaleza del reino que había venido a 
establecer (Luc. 4: 19). 

• Jesús dijo: ¿quien dicen los hombres que es el hijo del hombre?, formuló esta pregunta a los 
discípulos a fin de prepararlos para la siguiente pregunta: "Y vosotros, quién decís que soy yo?" 
(Mat. 16: 15). La fe de los discípulos resaltaba más en contraste con la incredulidad o la poca fe 
del resto de sus compatriotas. Sin duda, ellos estaban en mejor condición de creer pues habían 
estado en íntima relación con el Maestro por algún tiempo. 

3. De acuerdo con los discípulos, ¿Qué decía la opinión pública acerca de Jesús? ¿Quién era Jesús? 

Los discípulos presentaron cuatro opiniones que habían oído acerca de Jesús. En todas esas opiniones 
si bien se reconocía a Jesús como un gran hombre, en ninguna se lo reconocía como a Dios. Así había 
ocurrido en el caso de Nicodemo (Juan 3: 2) y la reacción pública anteriormente ante la persona de Jesús 
(Mar. 6: 14-16) 

Las diversas opiniones que tenían los hombres acerca de Jesús eran una triste admisión de que, a pesar 
de todas las evidencias proporcionadas por el cielo, los suyos no le habían reconocido como lo que en 
verdad era, el Mesías de la profecía del Antiguo Testamento (Juan 1:11; Luc. 24: 25-27). 

4. ¿Por qué la cita de la opinión pública no satisfizo a Jesús? ¿Qué más buscaba él? 



Jesús dijo: "Vosotros, ¿quién decís que soy?". Algunos de los discípulos habían sido compañeros 
constantes de Jesús durante más de un año; otros lo habían sido como por dos años. 

• Mucho más que los otros hombres, ya habían tenido la oportunidad de observar las muchas 
evidencias de la divinidad de Jesús (Juan 1:1-3). En este momento, Jesús les dio la oportunidad 
de testificar de su fe. 

• Aunque todavía no comprendían perfectamente a Jesús, Andrés, Felipe y Natanael parecen haber 
creído desde un principio que Jesús era el Mesías (Juan 1: 40-49; DTG 1 14). 

• Después del incidente de la tormenta en el lago, todos los discípulos lo habían adorado (Mat. 14: 
33), y luego de la crisis en Galilea habían profesado fe en él como Hijo de Dios (Juan 6: 68-69). 

• Pedro expresó no sólo su convicción, sino también la de sus compañeros (DTG 380, 383). En 
parte por su impulsividad, en parte por sus dotes de liderazgo, Pedro fue el primero en contestar 
ahora, como en otras ocasiones (Juan 6: 68-69; Mat. 14: 28; Mar. 3: 16). Pedro expreso: "Tú eres 
el Cristo, el Hijo del Dios viviente" (Mat. 16: 15, 16). 

• La respuesta de los discípulos implicaba que ellos comenzaban a captar quién era Jesús, aunque no 
entendían todavía cuál era su misión. 

5. ¿De qué manera Jesús reconoció la verdadera identidad la confesión que hicieron sus 
discípulos? 

Jesús, con toda solemnidad, aceptó la confesión de fe de Pedro y le dijo: "Bienaventurado eres, Simón, 
hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos". En la 

medida en que Pedro era el portavoz de todos, la bendición que se pronunció sobre él les pertenecía a 
ellos también, siempre que la fe de ellos alcanzara a la medida de la fe de Pedro. 

• Aunque muchos ya habían rechazado la idea de que Jesús pudiera ser el Mesías de la profecía 
(Mat. 16: 13-14), los discípulos le seguían siendo leales, aunque entendían en forma imperfecta lo 
que esta creencia implicaba. Por supuesto, más tarde la comprendieron (Luc. 24: 25-34). 

• Si no comprendían por fe esta verdad fundamental y se aferraban a ella, también ellos fracasarían 
del todo en comprender que el Mesías debía sufrir. 

• Así y todo, cuando llegó la hora extrema, "todos los discípulos, dejándole, huyeron" (Mat. 26: 56). 

• Aún así, Jesús basaba las esperanzas futuras de la iglesia en este grupito de testigos, y si ellos no 
creían que él era el Cristo, ¿qué esperanza habría de que otros creyeran alguna vez en esta verdad 
sublime? (Juan 1: 11-12). 

La idea de que Jesús era meramente un hombre bueno, un gran hombre, quizá el mejor que alguna vez 
vivió, pero nada más que eso, es tan absurda como increíble. El mismo dijo que era el Hijo de Dios y 
esperaba que sus seguidores aceptaran también esta posición. O fue lo que afirmó ser, o fue autor u 
objeto del mayor engaño, del mayor fraude de toda la historia. Uno que pretendiera ser Hijo de Dios y 
animara a otros a considerarle como Salvador del mundo, cuando no lo era, difícilmente podía ser digno 
de admiración, mucho menos de adoración. Jesús de Nazaret fue el Cristo, el Hijo del Dios vivo, o fue el 
más colosal impostor de todos los tiempos. 

VI. EL DISCIPULADO Y LA TESTIFICACIÓN 

1. Lee con mucha oración el texto de Mateo 16: 18-21 y contesta las siguientes preguntas. 

"Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del 
Hades no prevalecerán contra ella.Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que 
atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los 
cielos. Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo. Desde 
entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer 
mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al 
tercer día" (Mat. 16:18-21) 

2. Jesús respondió a la confesión de los discípulos bendiciendo a Pedro, quien había hablado en 
nombre del grupo. Luego le dijo a Pedro que él edificaría su iglesia y que las puertas del infierno 
no prevalecerían contra ella. ¿Cómo entiende usted este texto? ¿Podría Cristo haber edificado su 
iglesia sobre Pedro? 



Estas palabras se han interpretado de diversas maneras, para usted, ¿Cuál de las siguientes 
afirmaciones es la correcta? 

• ¿Pedro era "esta roca"? ¿Estás de acuerdo? ¿Si? ¿No? ¿Por qué? 

• ¿La fe de Pedro en Jesús como el Cristo era "esta roca"? ¿Estás de acuerdo? ¿Si? ¿No? ¿Por 
qué? 

• ¿Cristo mismo era "esta roca"? ¿Estás de acuerdo? ¿Si? ¿No? ¿Por qué? 

Se han presentado persuasivos argumentos en favor de cada una de las tres explicaciones. La mejor 
forma de determinar qué fue lo que Cristo quiso decir con estas palabras difíciles de entender, es 
preguntar a las Escrituras mismas qué era lo que esta figura de dicción significaba para los oidores 
judíos, especialmente para aquellos que se la oyeron a Jesús en esta ocasión (DMJ 7). 

El testimonio de los escritos de los mismos discípulos es evidentemente superior a las ideas de los 
hombres que después de ese tiempo han escrito u opinado acerca del supuesto sentido de las palabras de 
Jesús. 

• Felizmente, algunos de los que fueron testigos oculares en esta ocasión, han dejado un registro 
claro e inequívoco (2 Ped. 1: 16; 1 Juan 1: 1-3). 

• Por su parte, Pedro, a quien fueron dirigidas estas palabras, rechaza enfáticamente, mediante 
sus enseñanzas, que la roca de la cual habló Cristo se refería al apóstol mismo (Hech. 4: 8-12; 
1 Ped. 2: 4-8). 

• Mateo registra el hecho de que Jesús empleó otra vez la misma figura, en circunstancias que 
indican claramente que él mismo era la roca (Mat. 21: 42;Luc. 20: 17-18). 

• Desde tiempos antiguos, el pueblo hebreo había empleado la figura de la roca para referirse 
específicamente a Dios (Deut. 32: 4; Sal. 18: 2). 

• El profeta Isaías se refirió a Cristo como "gran peñasco en tierra calurosa" (Isa. 32: 2), y como 
"piedra probada, angular, preciosa" (Isa. 28: 16). 

• Pablo afirma que Cristo era la Roca que había acompañado a su pueblo por el desierto en la 
antigüedad (1 Cor. 10: 4; cf. Deut. 32: 4; 2 Sam. 22: 32; Sal. 18: 31). 

• En un sentido secundario, las verdades que Jesús habló son también una roca en la cual los 
hombres pueden construir con toda seguridad (Mat. 7: 24-25). 

• Por otra parte, Cristo mismo es el "Verbo" hecho "carne" (Juan 1: 1, 14; Mar. 8: 38; Juan 3: 34; 
6: 63, 68; 17: 8). 

3. ¿Qué significa los términos griegos pétros y pétra? 

"Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia" 

La mejor evidencia de que Cristo no designó a Pedro como la "roca" sobre la cual habría de construir su 
iglesia, es quizá el hecho de que ninguno de los que oyeron a Cristo en esta ocasión _ni siquiera Pedro_ 
así lo entendió, mientras Jesús estuvo con ellos, ni después. Si Cristo hubiera establecido a Pedro como 
principal entre los discípulos, éstos no habrían disputado repetidas veces el primer puesto (Luc. 22: 24; 
Mat. 18: 1; Mar. 9: 33-35; DTG 755-756; Mat. 16: 19). 

• El nombre Pedro proviene del griego pétros, "piedra" o "canto rodado". "Roca" es la traducción 
de la palabra griega pétra, que suele emplearse para designar una peña, o un macizo de piedra. 
Una pétra es una roca grande, fija, inamovible; en cambio pétros es una piedra pequeña o un canto 
rodado. 

• Evidentemente pétros, una piedra pequeña, no podría servir de fundamento para ningún edificio. 
Jesús aquí afirma que únicamente una pétra, o "roca", sería suficiente. 

Lo que Cristo dijo aquí queda más claro con sus palabras registradas en Mat. 7:24: "Cualquiera, pues, 
que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la 
roca, en griego pétra. Cualquier edificio construido sobre Pedro, pétros, un débil y falible ser humano, tal 
como lo presenta claramente el relato evangélico, tiene un fundamento muy poco mejor que las arenas 
movedizas (Mat. 7: 26-27). 

4. ¿Qué significa la expresión de Jesús: "y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella"? 



• El triunfo de Cristo sobre la muerte y sobre el sepulcro es la verdad central del cristianismo. 
Satanás no pudo mantener atado a Cristo con las cuerdas de la muerte (Hech. 2: 24), ni tampoco 
será posible que retenga a cualquiera de los que creen en Cristo (Juan 3: 16; Rom. 6: 23). 

• En forma figurada, Satanás retiene las "puertas del Hades", pero Cristo, con su muerte, entró en 
la fortaleza de Satanás y ató al adversario (ver com. Mat. 12: 29). En este sublime hecho 
descansa la esperanza del cristiano de que será rescatado de los ardides de Satanás en esta vida, 
de su poder sobre la tumba, y de su presencia en la vida venidera. "El postrer enemigo que será 
destruido es la muerte" (1 Cor. 15: 26). La muerte y el sepulcro finalmente serán echados en el 
lago de fuego (Apoc. 20: 14). 

La interpretación de que las palabras de Cristo significaban que las "puertas del Hades" no habrían de 
prevalecer contra Pedro, contradice la insinuación de Mat. 16:21 (cuya introducción son los vers. 13-20), 
de que sería Cristo y no Pedro el que habría de desafiar las puertas del Hades al someterse al sufrimiento 
y a la muerte. Además, si Pedro hubiera entendido que era él y no Jesús quien iba a enfrentar la muerte, 
no sería lógica su reacción (vers. 22). 

• El significado pleno de lo que Cristo quiso decir cuando afirmó que las "puertas del Hades" no 
prevalecerían, puede entenderse por el hecho de que inmediatamente comenzó a hablar de cómo 
iba a padecer "y ser muerto y resucitar al tercer día" ( Mat. 12: 40). Cristo triunfó gloriosamente 
sobre todo el poder de Satanás, y por ese triunfo aseguró la victoria de su iglesia en la tierra. 

5. Considera, ¿Cuál es la interpretación correcta de la siguiente expresión: "Y a ti te daré las llaves 
del reino de los cielos"? Realmente, ¿Pedro recibió las llaves del reino de los cielos? ¿Sí? ¿No? ¿Por 
qué? ¿A quiénes fue confiado la autoridad y el poder de llevar almas al reino de los cielos? ¿Cuál 
es tu papel como discípulo de Cristo en este momento de la historia de la Redención? 

Es importante señalar que Cristo mismo dice que la "llave" que da acceso al reino es la "llave de la 
ciencia" o del conocimiento (Luc. 11: 52). Las palabras de Jesús son espíritu y son vida para todos los 
que las reciben (Juan 6: 63); ellas son las que dan vida eterna (Juan 6: 68). 

• La palabra de Dios es la llave de la experiencia del nuevo nacimiento (1 Ped. 1: 23). 

• Así como las palabras pronunciadas por Jesús convencieron a los discípulos de la divinidad de su 
Maestro, así también ellos, como embajadores de Jesús, debían repetir sus palabras a otros 
hombres, a fin de reconciliarlos con Dios (2 Cor. 5: 18-20). 

• El poder salvífico del Evangelio es lo único que puede permitir la entrada de los seres humanos en 
el reino de los cielos. 

• Cristo sencillamente confió a Pedro y a todos los otros discípulos (Mat. 18: 18; Juan 20: 23) la 
autoridad y el poder de llevar a los hombres al reino. 

• Cuando Pedro percibió la verdad de que Jesús era el Cristo, fueron colocadas en sus manos las 
llaves del reino y le fue abierta la puerta del reino. 

• Lo mismo puede decirse de todos los seguidores de Cristo hasta el mismo fin del siglo. 

• La afirmación de que Cristo concedió a Pedro mayor autoridad que a los otros discípulos, o que le 
otorgó una autoridad diferente de la que ellos tenían, carece de base bíblica (Mat. 16: 18). 

• En verdad, entre los apóstoles, fue Jacobo, y no Pedro, el que desempeñó funciones 
administrativas en la iglesia primitiva de Jerusalén (Hech. 15: 13, 19; 1: 13; 12: 17; 21: 18; 1 Cor. 
15: 7; Gal. 2: 9, 12). 

• Por lo menos en una ocasión Pablo resistió públicamente a Pedro, por lo que el primero 
consideraba como un proceder erróneo del segundo (Gal. 2: 11-14), lo que indudablemente no 
habría hecho si hubiera estado enterado de que Pedro poseía los derechos y los privilegios que 
algunos ahora le atribuyen basándose en Mat. 16: 18-19. 

• Así como ocurre frecuentemente en el registro del ministerio de la vida de Cristo, el reino de los 
cielos se refiere en este pasaje al reino de la gracia divina en el corazón de aquellos que son sus 
ciudadanos, aquí y ahora (Mat. 4: 17; 5: 3). 

• Nadie puede esperar entrar en el futuro reino de la gloria si no ha pasado primeramente por el 
reino presente de la gracia divina (Mat. 25: 31, 34). 

El señor dijo: "Id, y haced discípulos" 

"El Tiempo es corto y nuestras fuerzas deben organizarse para hacer una obra más amplia" (SC, p. 92) 

Jesús habla a través de sus discípulos para atraer a otros al discipulado. 



• ¿Estás triste? Comparte 

• ¿Estás desanimado? Comparte 

• ¿ Tien es h ambre y sed de Justicia ? Comparte 

• ¿Deseas sonreír? Comparte 

• ¿ Quieres experimentar la mayor felicidad? Comparte 

La felicidad que deriva deponer a Cristo primero sostiene a los discípulos en esta vida y resultará en una 
felicidad mayor en el mundo porvenir. 

6. ¿Quién ata y desata? Y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que 
desatares en la tierra será desatado en los cielos. 

• Este pasaje dice literalmente: "Y lo que atares sobre la tierra habrá sido atado en los cielos, y lo 
que desataras en la tierra habrá sido desatado en los cielos". 

• Evidentemente debe entenderse que la iglesia en la tierra sólo requerirá lo que el cielo requiere y 
prohibirá sólo lo que el cielo prohibe. 

• Esta parecería ser la clara enseñanza bíblica (Mat. 7: 21-27; Mar. 7: 6-13). 

• Cuando los apóstoles salieron a proclamar el Evangelio, de acuerdo con la misión que les había 
sido dada (Mat. 28: 19-20), debían enseñar a los conversos que guardaran "todas las cosas" que 
Jesús había mandado: ni más ni menos. 

• Si se amplía el significado de los verbos "atar" y "desatar" hasta abarcar la autoridad de dictar lo 
que los miembros de la iglesia pueden creer y lo que pueden hacer en asuntos de fe y de práctica, 
se le da un sentido más abarcante del que Cristo quiso darles y que el que los discípulos pudieron 
entender en esa ocasión. 

• Dios no sanciona esa pretensión. Los representantes de Cristo en la tierra tienen el derecho y la 
responsabilidad de atar todo lo que ya ha sido atado en el cielo, y de desatar todo lo que ya ha sido 
desatado en el cielo, es decir, de exigir o de prohibir aquello que la Inspiración revela con claridad. 

• Ir más allá de esto, es poner la autoridad humana en lugar de la autoridad de Cristo (Mar. 7: 7-9), 
tendencia que Dios no puede tolerar en aquellos que han sido designados como supervisores de los 
ciudadanos del reino de los cielos en la tierra. 

7. ¿Por qué Jesús pidió a sus discípulos que guardaran silencio, una vez que les declaro que él era 
el Mesías? 

"Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo. Desde entonces 
comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de 
los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día" 
(Mat. 16:20,21) 

Hasta este momento, Jesús no parece haberles dicho a sus discípulos que él era el Mesías, ni mucho 
menos les había dicho que, como Mesías, debía morir por los pecados del mundo. Es verdad que había 
hecho alusión a su muerte en una afirmación un tanto enigmática en ocasión de la primera purificación 
del templo, más de dos años antes (Juan 2: 19), y a Nicodemo le había expuesto con claridad, aunque en 
forma privada, el hecho de que moriría y la forma cómo moriría (Juan 3: 14). Pero desde ese momento, 
Jesús, en repetidas ocasiones, trató el asunto con sus discípulos, sin duda en un esfuerzo por apartar de la 
mente de ellos los falsos conceptos populares que los judíos albergaban con referencia al Mesías y a su 
reino (Luc. 4: 19). La dificultad que tuvieron los discípulos en esta ocasión para aceptar la idea de que el 
Mesías debía sufrir y morir (Mat. 16: 22) hace resaltar el problema que tuvo Cristo en liberarlos de esos 
falsos conceptos. Vez tras vez (Mat. 17: 22-23; 20:17-19) trató el asunto con ellos. Pero el chasco que 
experimentaron cuando finalmente llegó el momento del sufrimiento de Cristo demostró que la eficacia 
de la instrucción que Cristo les había impartido al respecto había sido sólo parcial. 

REFLEXIONES Y APLICACIONES PARA LA VIDA 

Mí querido(a) amigo(a), hermano(a): ¿Qué es el miedo? ¿Qué significa tener fe en medio de la 
zozobra? ¿Hallaré fe cuando el Señor Jesucristo venga? ¿Para qué sirve la fe en una vida acrisolada? 
¿De qué manera se desarrolla la fe en la vida los creyentes? ¿Qué promesas de la Biblia nos dan fe y 
esperanza? ¿Qué tal tangible ha sido la presencia de Dios en tu vida a través de la fe? ¿Podrías 
mencionar una lista de cosas o bendiciones que lo has recibido a través de la fe? ¿Qué relación existe 
en la fe y la esperanza? 



Reflexiona conmigo el siguiente texto: "Manténgase firmemente aferrado a Jesús. Eleve su mirada al 
refugio de sosiego y al hogar de los bienaventurados. Guarde su alma en el amor de Dios, suceda lo que 
suceda, y crecerá espiritualmente en fortaleza. Cristo es su amoroso Amigo, El tomará su mano y lo 
ayudará en todo lugar duro y difícil. Un agradecido, confiado y habitual reconocimiento a Dios 
fundamenta toda conducta correcta, todo carácter genuino. Nunca debe perder su confianza en el Señor. 
Sería menos pecaminoso, menos irracional olvidarse de todo amigo humano que olvidarse de Dios. Sé 
que ama al Señor, y sé que tratará de servirlo con toda sinceridad, con toda fidelidad, y nunca nadie 
podrá hacerle sentir miedo o vergüenza por ser conocido como siervo del Dios Altísimo" (Alza tus ojos, 
p. 275). 

Ore conmigo, por favor... "La paz os dejo, mi paz os doy. Os la doy, no como el mundo la da. No se 
turbe vuestro corazón, ni tenga miedo" (Juan 14:28)... Feliz sábado 

RESUMEN: Dependemos totalmente de Dios para mantenernos seguros. 

Elaboró: Delfino Jarquín López, Si usted gusta toda la versión haga clic en: 
http://www.pmministries.com/CEES/2008/ESl/Index.html: www.vivafeliz.es.tl : 
http://comentariosdeescuelasabatica.blogspot.com : www.adventistas.com.mx , temas de interés y enlaces 
inmediatos. 

Bibliografía: Melbourne Bertram, El discipulado cristiano, Guía de estudio de la Biblia, Edición para 
maestros, Enero-Marzo de 2008 Notas de E.G. White para las Lecciones de la Escuela Sabática, 

Enero-Marzo de 2008 G. White Ellen: El Deseado de todas las gentes, Servicio Cristiano 

Eficaz Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día: Comentario Bíblico adventista del 

Séptimo Día, Tomo V- Diccionario Bíblico Adventista del Séptimo día, - Creencias de los Adventistas del 
Séptimo Día, 1988 & 2006, _D. Thomas Jerry, Las 28 Creencias fundamentales para mí, APIA, 2007, _ 

Martín Carlos, Como trastornar al mundo, ÁCES, 2000 De la Cruz Misael, Discipulado en los pasos 

de Jesús, Segundo Diplomado teológico, Universidad de Linda Vista, 2007 Burrill Russell, 

Reavivamiento del discipulado, APIA, 2007 Ariyaratnam Indrani, Escasa Malou, Abdool Karen, 

Acevedo Wanda, K Julene, et al, Jesús: un don único, Guía de es estudio de la Biblia para jóvenes, El 
universitario, Enero-Marzo de 2008. 

Hermanos y maestros de la Escuela Sabática, espero que les pueda servir de ayuda este material. El 
propósito es, abarcar toda la lección de la semana; considerando los objetivos principales y aplicándolos 
en nuestra vida cristiana... gracias por las sugerencias y comentarios que nos han enviado; que la honra y 
la gloria sea para Dios. Ahora el correo es: delfino_comessab@hotmail.com 
delfinosabbathschoolcomment@gmail.com ¡Dios les bendiga hermanos en cada una de sus 
actividades!, y esperando pronto la bendita esperanza de la Segunda Venida de Cristo Nuestro Señor, se 
despide su hermano en Cristo: Defino Jarquín López.